Mohamed VI declara obsoleto el pacto migratorio con España

El viernes 9 de octubre, en la apertura de la 12.ª legislatura en Rabat, Mohamed VI habló por fin de Ceuta sin pronunciar su nombre. Dijo que la relación con España es "una opción soberana y un compromiso voluntario" y que no admite "ninguna presión o amenaza, ni chantaje". Lo dijo cuatro días antes de que Felipe VI pise Ceuta. Y añadió lo que de verdad importa: el modelo de cooperación migratoria "ha quedado obsoleto". Para un analista español, esa frase pesa más que todas las demás juntas.
Lo que dijo el rey, sin adornos
Conviene leer el discurso con lupa y no con titulares. Según la crónica de El Faro de Ceuta del 9 de octubre, el monarca reconoció avances en la lucha contra la migración irregular, pero sostuvo que el esquema actual está agotado, que las crisis recurrentes lo demuestran y que leyes "superadas" y ciertas decisiones judiciales impiden repatriar menores y a quienes "usurpan" la condición de refugiado. Anunció además un documento de "visión estratégica" para sus socios, centrado en desarrollo compartido, competitividad económica y estabilidad regional.
Hay un segundo plano. Moncloa.com, con base en Europa Press (9 de octubre), recoge que el rey censuró "declaraciones irresponsables de ciertos medios políticos y mediáticos" y su "instrumentalización flagrante de la situación". No nombró a nadie. No hizo falta: el Ministerio de Exteriores marroquí ya había criticado antes al PP por su postura en la crisis. Y la mención a España llega en plena precampaña de las generales del 29 de noviembre.
Traducción al lenguaje de la negociación
Un monarca no declara "obsoleto" un acuerdo por pedantería. Lo hace cuando quiere reabrir el precio. Rabat dice a Madrid, a través de un discurso público y ante su propio Parlamento, que ha cumplido, que la factura es suya y que las reglas deben cambiar. Tres demandas se leen entre líneas: que España modifique su marco legal para devolver menores y solicitantes de asilo sin papeles, que Bruselas pague más por la contención, y que nadie en la política española convierta la frontera en munición electoral.
Lo segundo es la clave. El documento estratégico, según la propia crónica citada, va dirigido sobre todo a Bruselas. Marruecos salta por encima de Madrid y negocia con la Comisión. España pasa de ser el interlocutor a ser el escenario. El riesgo es que el marco se fije en Bruselas sin que Madrid lo haya moldeado.
La cifra que Rabat esgrime y la que España debería esgrimir
La tribuna que publicó El Español el 10 de octubre, firmada por un catedrático de la Universidad de Tetuán, da el argumento marroquí en limpio: según datos de ACNUR que cita, las llegadas marítimas por el Mediterráneo occidental cayeron un 68,6 % entre 2018 y 2025, de 57.264 a 17.993 personas. Es opinión, y viene de parte, pero la cifra es comprobable y no conviene despreciarla. Marruecos puede presentar un historial real de contención.
Ahora la otra columna del libro de cuentas. Según el ministro Ángel Víctor Torres, recogido por Euronews el 10 de octubre, desde agosto han regresado a Marruecos desde Ceuta 11.026 personas: 10.513 de forma voluntaria y 513 mediante expulsión, con 2.783 salidas solo en la última semana. Moncloa.com habla de más de 80.000 entradas en julio; Euronews no ofrece total y el dato conviene tratarlo con cautela hasta que lo confirme una fuente oficial. Lo que sí consta es el desalojo, el 5 de octubre, de más de 3.000 personas de un campamento en la playa del Trampolín.
La conclusión incómoda: la contención depende de la voluntad de Rabat. Un historial de contención es, a la vez, un historial de capacidad de abrir el grifo. Ningún país soberano debería construir su seguridad sobre la buena voluntad de otro. Esa es la lectura española que falta en el debate.
El calendario no es casualidad
El discurso del rey cae entre dos fechas. Mañana lunes 12, Fiesta Nacional, con recepción en el Palacio Real a la sociedad civil de Ceuta y Melilla. El martes 13, Felipe VI y Letizia en Ceuta; el miércoles 14, en Melilla, según la agenda que publica EFE a través de Infobae el 11 de octubre. Sería la primera visita de un monarca español a Ceuta en 19 años; la última, la de Juan Carlos I en noviembre de 2007. Pedro Sánchez no acompañará a los Reyes, aunque el viaje se acordó con el Gobierno. Detalle que Rabat habrá anotado.
Mohamed VI no mencionó el viaje. Esa omisión es una decisión. Si hubiera querido escalar, lo habría nombrado. Prefiere dejar el silencio para que lo rellene la prensa afín: ya vimos cómo Hespress enmarcaba la visita como una prueba sobre los "enclaves ocupados" (lo analizamos en Los Reyes en Ceuta y Melilla: la prueba para Rabat). Rabat combina así un discurso institucional de cooperación y presión, y deja el ruido territorial a terceros. Es manual de guerra híbrida de baja intensidad: la deniabilidad primero, el hecho consumado después.
Qué debería hacer España esta semana
Primero, no aceptar el marco de "chantaje" como relato. Quien denuncia presiones es, en esta crisis, quien tiene la llave de la puerta. España debe responder con hechos: un informe público y verificable de lo ocurrido el 30 y 31 de julio, con cifras cerradas de entradas, retornos y menores, para que no haya otra versión que la oficial y comprobable.
Segundo, llegar a Bruselas antes que el documento marroquí. El Consejo Europeo se reúne el jueves 15 en Bruselas; Sánchez asiste. Si España no lleva su propia propuesta de cooperación con condiciones de reciprocidad (control de fronteras, readmisión, trazabilidad de fondos), el borrador de Rabat será el único sobre la mesa.
Tercero, separar la reforma legal de la presión. Revisar el régimen de menores no acompañados puede ser una decisión razonable por razones humanitarias y de gestión; hacerlo porque lo pide un discurso en Rabat es otra cosa, y los ciudadanos distinguen la diferencia. Cualquier cambio debería debatirse en el Congreso, con luz y taquígrafos, no negociarse a puerta cerrada en un viaje.
Cuarto, monitorizar. La narrativa de "provocación española" ya circula en redes y medios marroquíes. Seguir en abierto esa conversación, medir quién la amplifica y cuándo, es trabajo de inteligencia de fuentes abiertas, no de portavoces. En DAVMAC desarrollamos herramientas de inteligencia y monitorización para empresas e instituciones en entornos de alta complejidad geopolítica; si lo suyo es ver venir estas jugadas, hablemos.
Valoración
El 9 de octubre Mohamed VI no rompió con España. Subió el precio y cambió al comprador. Dijo "obsoleto" para que el siguiente acuerdo se negocie en Bruselas, con Marruecos como socio imprescindible y España como asunto interno europeo. Si Madrid responde con gestos, perderá otra vez. Si responde con una posición propia, datos y aliados, aún puede sentarse a la mesa. Los Reyes pisarán Ceuta el martes. Lo que se diga y se haga el jueves en Bruselas importará más.