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F-16 marroquí y elecciones: la ventana que abre Rabat

7 de octubre de 2026 · 6 min de lectura

Caza F-16 en vuelo sobre un cielo azul despejado

Marruecos ha completado hoy, 7 de octubre de 2026, el primer vuelo de uno de sus F-16 Block 72, según informa The Objective. La noticia llega a 53 días de las elecciones generales en España, con Ceuta aún en la agenda política y con las Cortes disueltas y un Gobierno sin tiempo ni mayoría para tomarse en serio la modernización militar de Marruecos. Es una coincidencia de calendario. Y en inteligencia, las coincidencias de calendario se estudian.

Qué es exactamente el F-16 Block 72

El Block 72 es la versión más reciente del F-16 que fabrica Lockheed Martin en Greenville, Carolina del Sur. Lleva radar AESA, guerra electrónica avanzada, enlace de datos Link 16 y ordenadores de misión modernos. No es un juguete de exhibición. Es un caza multirrol pensado para integrarse en redes de mando y control de la OTAN y de sus aliados.

Según la misma información, Washington autorizó en marzo de 2019 la venta de hasta 25 aparatos F-16C/D Block 72 por un máximo de 3.370 millones de euros. El paquete incluye 29 motores (cuatro de repuesto), 40 misiles aire-aire AMRAAM, bombas guiadas GBU-39/B y pods de designación láser Sniper. Han pasado más de siete años entre la autorización y el primer vuelo. Marruecos tiene paciencia estratégica; en esto, como en otras cosas, juega a un horizonte que los ciclos electorales españoles no alcanzan.

Del cliente al socio industrial

La pieza que más debería preocupar en Madrid no es el avión, sino lo que lo rodea. The Objective recuerda que Lockheed Martin mantiene relación con Marruecos desde hace más de cinco décadas, que Rabat ya opera C-130 Hercules, helicópteros Black Hawk y lanzacohetes HIMARS, y que existe un centro de mantenimiento en Benslimane de más de 8.000 metros cuadrados, centrado inicialmente en el mantenimiento pesado y la modernización de los C-130.

Un país que compra armas es un cliente. Un país que acumula plataformas del mismo proveedor, mantenimiento local y certificaciones de interoperabilidad es un socio. La diferencia importa porque los socios reciben prioridad en repuestos, formación y acceso a tecnología, y porque la dependencia mutua se convierte en capital político en Washington.

Ese capital político ya se ha cobrado. Infobae recordaba en agosto que Estados Unidos reconoce la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental y que documentos de comisiones estadounidenses han descrito Ceuta y Melilla como situadas «en territorio marroquí», aunque la posición oficial de Washington siga reconociendo la soberanía española. Una ambigüedad oficial y una ambigüedad en los papeles. Los papeles, a veces, anticipan lo que la diplomacia aún no se atreve a decir.

El gasto detrás del titular

El análisis de Revue Conflits sobre Ceuta, Melilla y las zonas grises sitúa el gasto de defensa marroquí en 6.300 millones de dólares en 2025, un 6,6% más que el año anterior, y señala a Marruecos como principal importador de armas de África entre 2021 y 2025. El F-16 no es una compra aislada. Es el eslabón visible de una cadena que se suma, según esa misma lectura, a una disputa que se extiende a la delimitación marítima y a los recursos del mar de Alborán.

Conviene ser preciso con lo que los datos permiten afirmar. Ninguna de estas fuentes documenta una intención ofensiva de Marruecos contra territorio español. Lo que documentan es una capacidad creciente, una doctrina de presión bajo el umbral del conflicto abierto y un entorno político en el que cada capacidad añadida mejora la posición negociadora de Rabat. En guerra híbrida, la fuerza convencional casi nunca se usa. Se exhibe.

Ceuta: el ensayo que Madrid sigue sin nombrar

El 30 de julio, entre 50.000 y 80.000 personas cruzaron o intentaron cruzar hacia Ceuta, según las cifras que manejan los distintos medios, que no coinciden entre sí. Revue Conflits afirma que alrededor del 90% regresó y que se quedaron entre 7.000 y 9.000 personas, incluidos unos 2.500 menores. El Gobierno atribuyó lo ocurrido a «mafias de tráfico de personas», una explicación que no resiste el contraste con la escala del suceso. Las mafias no movilizan decenas de miles de personas hasta una frontera custodiada por un Estado con más de 800 millones de euros europeos invertidos en drones, radares y cámaras térmicas, cifra que recoge Merca2.

Hoy, miércoles, el ministro de Hacienda, Arcadi España, y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, coinciden en Ceuta, según Infobae. Es la quinta visita de Feijóo desde el 30 de julio. Dos políticos en la misma ciudad, a la misma hora, ante los mismos micrófonos. Ceuta se ha convertido en un escenario de precampaña. Rabat lo observa y toma nota de que la frontera sur de España se discute como munición electoral y no como asunto de Estado.

La ventana electoral: 29 de noviembre

El presidente Sánchez disolvió las Cortes y convocó elecciones para el 29 de noviembre tras perder el apoyo parlamentario para sacar adelante decretos y presupuestos, según Atalayar. Casi dos meses de campaña, con el Ejecutivo sin capacidad legislativa. Para cualquier actor que practique presión híbrida, esto es una oportunidad que se ofrece sola.

No hace falta imaginar una operación concreta para ver el patrón. Rabat acostumbra a elegir el momento, como hemos analizado en nuestro análisis sobre la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla y en el repaso a la estrategia de Rabat de cobrar a todos sus socios. La pauta es constante: hacer visible una capacidad, esperar la reacción y negociar desde ahí.

Tres frentes que la campaña no va a tocar

Primero, el aéreo. Cualquier análisis serio debería preguntarse qué ocurre con la superioridad aérea en el Estrecho cuando el vecino incorpora un caza con radar AESA y misiles AMRAAM. The Objective titula que el nuevo F-16 «reduce la brecha» con los Eurofighter españoles; las fuentes públicas que hemos podido contrastar no permiten cuantificar esa brecha, y precisamente por eso Defensa debería publicar su propia evaluación comparada.

Segundo, el de las autorizaciones y los visados. La misma jornada, The Objective publica que una mujer marroquí gestiona un sistema paralelo de visados VIP en el consulado español en Tánger para altos cargos, jueces y fiscales del país vecino, saltándose colas y trámites. Es una denuncia periodística que habrá que comprobar, pero encaja con el patrón conocido: la influencia marroquí se construye también en los despachos, no solo en las fronteras.

Tercero, el político. Con el proyecto de ley de nacionalidad para saharauis detenido por la disolución, según Atalayar, Madrid pierde además un gesto en el expediente del Sáhara, donde su posición ya está alineada con la de Washington desde 2022.

Valoración: qué debería hacer España

Marruecos moderniza su aviación de combate con tecnología estadounidense mientras España discute en campaña si Ceuta es una crisis migratoria o un ataque a su soberanía. Tiene lógica para Rabat. Ninguna para Madrid.

Recomendamos, desde la perspectiva de los intereses nacionales, tres movimientos que no admiten esperar a diciembre: una evaluación pública y clasificada por niveles del balance aéreo en el Estrecho; un acuerdo de mínimos entre los dos grandes partidos para que Ceuta y Melilla queden fuera de la campaña como arma arrojadiza; y una auditoría de los procedimientos de visados en Tánger, empezando por lo que cuenta la prensa hoy. Nada de esto requiere mayoría parlamentaria. Requiere voluntad.

En DAVMAC desarrollamos herramientas de inteligencia y monitorización para empresas e instituciones en entornos de alta complejidad geopolítica; si su organización necesita seguir estos escenarios con datos y no con titulares, hablemos.

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