Ceuta: 29 plazas, 2.827 menores y mafias que suben precios

Ceuta tiene capacidad ordinaria para acoger a 29 menores migrantes no acompañados. Hoy, según El Español (8 de octubre de 2026), atiende a 2.827 tras la entrada masiva del 30 de julio. Y el viernes 9, el mismo medio cuenta en un reportaje sobre las mafias de Ceuta que la tarifa para cruzar a la Península ya llega a 15.000 euros por persona. La presión migratoria sobre Ceuta no se ha apagado: ha cambiado de forma, de precio y de ruta.
Veintinueve plazas, 2.827 niños: la aritmética de la saturación
El dato de partida es administrativo y brutal. El Decreto 556/2026, fijado en junio, deja la capacidad ordinaria de Ceuta en 29 plazas. El umbral de contingencia migratoria, el triple de esa cuota, son 87. Con 2.827 menores, la ciudad lo supera unas 32 veces, según la cuenta del propio diario.
Conviene mirar la cifra con ojo clínico. El informe oficial de la Ciudad, actualizado el 6 de octubre, desglosa 695 niñas y 1.804 niños: 2.499 en total, no 2.827. El artículo no explica la diferencia, y las autoridades locales estiman que quedan entre 300 y 400 menores sin identificar. Dos cifras distintas para el mismo problema son una mala señal. Quien no sabe cuántos son, no sabe cuánto cuesta, ni dónde dormirán en invierno.
Sobre el coste, un responsable citado por el diario calcula unos 100 euros por menor y día: 282.700 euros diarios, unos 8,5 millones al mes y más de 103 millones al año. El Gobierno central ha enviado cerca de 63 millones de ayuda extraordinaria, que Ceuta considera insuficiente. El presupuesto autonómico de 2026 reservaba 6 millones para esta partida de emergencia. Faltan ceros.
Quién habla y con qué datos
Hay que separar hechos de relato. El vicepresidente ceutí, Alberto Gaitán, sostiene que Marruecos usa a los migrantes, también a los niños, como presión, y afirma que al menos 15.000 personas entraron y permanecen en la ciudad y que murieron al menos 140. Son afirmaciones del Gobierno local que el artículo no verifica de forma independiente. Otro reportaje del mismo medio, de 30 de septiembre, habla de más de 80.000 entradas desde el 30 de julio. Entre 15.000 y 80.000 hay una distancia que ningún análisis serio puede ignorar, y que obliga a la prudencia con el vocabulario: «invasión» es el término que usan la Ciudad y el diario, no una calificación jurídica contrastada.
Lo que sí consta con cifras oficiales citadas es el deterioro de la seguridad. Entre el 30 de julio y el 27 de septiembre, el Servicio de Emergencias de Ceuta abrió 8.304 expedientes, frente a 1.490 en el mismo periodo de 2025. El presidente del TSJA, Lorenzo del Río, confirma una subida del 60 % de los delitos. La asociación ATME cifra en una agresión cada dos días las sufridas por militares, con 13 casos graves. Es una asociación profesional, no un parte oficial, pero la cronología que aporta, de emboscadas a patrullas en Benzú a un intento de apuñalamiento, merece una respuesta pública del Ministerio de Defensa que de momento no aparece en las fuentes.
Las mafias se adaptan más rápido que el Estado
El reportaje del 9 de octubre describe un patrón de otoño. Las lanchas salen desde Benzú y las inmediaciones del Monte Hacho a partir de las tres de la madrugada, aprovechando la neblina. En julio el billete costaba entre 5.000 y 8.000 euros, con un máximo de ocho personas por embarcación. Ahora la tarifa oscila entre 8.000 y 15.000, y las nuevas lanchas, más grandes y con motores de gama alta, pueden cargar hasta 20 con sobrecupo: unos 300.000 euros por viaje, según la fuente del diario.
Las llegadas se concentran en Cádiz, Algeciras, Murcia y, en menor medida, Málaga, donde han sido detenidas 149 personas. El texto recoge además un testimonio estremecedor: algunos migrantes serían arrojados al agua a varios metros de la costa, sin chaleco, bajo amenaza de devolverlos a Ceuta si no saltan. Cautela aquí. Casi toda la información operativa procede de fuentes militares anónimas, y las cifras no cuadran ni dentro del propio texto: se habla de más de 30 embarcaciones detectadas en el cuerpo y de más de 100 en la entradilla. Es una pista de inteligencia, no una prueba.
Sirve, sin embargo, para fijar la tesis. Un negocio capaz de pasar de entre 5.000 y 8.000 euros a hasta 15.000 en pocos meses y de renovar flota en semanas opera con capital, logística y información. Nada de eso se improvisa en un piso de Ceuta.
Qué significa para los intereses de España
Primero, un problema de soberanía efectiva. Una ciudad española con 29 plazas y miles de menores a su cargo no controla su propio espacio social. Cada semana que pasa sin reubicación y sin retorno ordenado, la ventaja es de quien quiere mantener la presión, sea una mafia o un Estado vecino.
Segundo, la fractura interna. Ceuta reclama traslados y financiación; el presidente del Gobierno, preguntado por los menores, respondió «eso pregúntele a Vivas», y la Ciudad lo calificó de ofensivo. Una crisis de esta escala tratada como disputa competencial es exactamente lo que le conviene a Rabat: no necesita empujar si España se desgasta sola. Ya lo analizamos al comentar el decreto de devoluciones: Madrid corre y Rabat decide.
Tercero, la exportación del problema. Si las mafias ya sitúan migrantes en la costa andaluza y murciana, la presión deja de ser un asunto ceutí y pasa a ser nacional, con coste para los servicios de Cádiz, Murcia y Málaga y y con 149 detenidos ya en esos puntos de llegada.
Qué debería hacerse
Hay tareas que no admiten debate. Un censo único y verificable de menores, con una sola cifra pública. Financiación ligada a coste real, no a negociación política. Un plan de reubicación con calendario y sanciones políticas para las comunidades que lo incumplan. Vigilancia marítima específica en Benzú y el Hacho, con cooperación de inteligencia sobre las redes financieras, no solo sobre las lanchas. Y una exigencia diplomática clara a Marruecos sobre el control de su lado de la frontera, con las consecuencias que corresponda.
El Senado ha anunciado una comisión de investigación sobre la crisis y los tribunales ya examinan alertas previas. Bien. Pero ninguna comisión sustituye a un censo, ni a un presupuesto, ni a un patrullero.
Valoración
El caso de Ceuta ya no se mide en el día de la entrada masiva, sino en la gestión del día 71. Ahí es donde un Estado demuestra si controla o solo reacciona. De momento, los números de las fuentes abiertas (29 plazas, 2.827 menores, 8.304 expedientes de emergencias, tarifas al alza) describen un sistema que reacciona tarde y mide mal. España necesita datos propios, fiables y públicos antes de discutir culpables. En DAVMAC desarrollamos herramientas de inteligencia y monitorización para empresas e instituciones en entornos de alta complejidad geopolítica; si su organización necesita seguir este tipo de dinámicas con rigor, hable con nosotros.